jueves, noviembre 04, 2010

Crónicas Salemitas cumple mil entradas ¡Esto hay que celebrarlo!


Y aquí va mi pequeño homenaje para su entrada número mil, que he enviado a Cronista por correo electrónico:

Para desgracia de Cronista, a quien sé que le entretiene y agrada más recibir críticas que halagos, de Crónicas Salemitas tengo más de lo segundo que de lo primero.

Hace ya un tiempo que por diferentes razones ya no leo entradas del blog tan a menudo como solía. Esto me lleva a recordar cuándo me ‘enganché’ a este entretenida bitácora, las razones por las que lo hice y, ahora que me paro a pensar, todo aquello que leí y que realmente cambió determinadas cosas en mi vida (en moderada proporción, hacer crecer el ego de periodistas y escritores debería ser un delito penado).

En diciembre hará dos años que empecé a leer a Cronista por aquí. Llegué al blog, como tantos otros, con curiosidad por aquel misterioso ‘alguien’ de Harrylatino que tanto sabía sobre el mundo de Potter y la tan sagaz manera tenía de escribir. Le di una oportunidad. Leí la primera entrada que leí por banda (no la recuerdo) y, como digo, me enganchó.

De hecho, ahora que lo pienso más detenidamente, hay pocas cosas en internet que me hayan enganchado tanto como las cosas que escribió aquí Cronista, u otros sitios a los que haya cogido tanto cariño. Vuelvo ahora a finales de 2008 en el archivo de las Crónicas y rememoro las primeras entradas que leí. Sobre el nacionalismo catalán; a principios de 2009 sobre las elecciones gallegas y vascas…

Estas entradas, que se me presentaban escritas un tono picante y atrevido, me obligaron en más de una ocasión a cerrar los puños y luego reflexionar (para, finalmente, comentar xD). Sin embargo, he de admitir que las entradas que más me fascinaban eran aquellas en las que Cronista nos contaba algo sobre su vida. Sobre un viaje a Nueva York, sobre un cambio de residencia a Madrid (Yo todavía lo leía cuando estaba en Valencia!) y lo contento que estaba por ello. También aquellas entradas en las que parecía más triste, o pesimista, o ‘chulo’. O esas otras en las que hablaba de experiencias de su infancia (como los libros de su vida). Sin olvidar las viñetas (que me encantan, y hay una que me gusta especialmente y no está en el blog).
Pero supongo que es lógico.

Os pasará con todos aquellos que leáis y que os gusten. Los lectores encontramos en las almas de esos pobres desgraciados que invierten con sus plumas algún tiempo en hacernos un poco más felices un atractivo sin igual. De hecho, me atrevería a decir que son una gran fuente de inspiración.

Fue Cronicas Salemitas la que un día me impulsó a abrir mi Libreta Grisácea. Un despropósito de Blog que nadie lee pero que a mí me sirve de mucho. Fueron algunas de las entradas de Cronista las que fundamentaron otras de La Libreta, y sobre todo fueron algunos de los demasiado pocos (nunca son suficientes) relatos escritos por él los que un día me animaron a coger mi ordenador e intentar escribir alguna cosa con sentido que viviera más que yo y, a poder ser, que tocara la vida de alguien.

Todavía estoy en ello. Pero algo es algo.

Me considero afortunado, y lo digo así de alto, de que la casualidad, internet y otras circunstancias me hubieran regalado una tarde con Cronista, en Madrid. A pesar de lo que él me había asegurado, todavía lo considero uno de los personajes más curiosos e interesantes con los que he coincidido tanto en mi vida personal como profesional y, sin ánimo de tirarme flores, sobre todo gracias a la segunda he conocido a bastantes personajes. Supongo que lo que más me sorprendió de todo fue su sencillez. O ver cómo era capaz de reconocer en su tono de voz el “estilo” de lo que leía en el Blog. O el amplio espectro de temas de conversación que parecía tener. O el detalle que tuvo al firmarme su libro de manera tan espectacular y creativa.

Siento no poder regalar a Crónicas Salemitas el mejor regalo que se le puede hacer a un escritor: una crítica. En su defecto concluyo que me lo paso bien leyéndole, y que tengo la esperanza de reengancharme de nuevo. Entretanto, espero que Croni me perdone por no hacerle ninguna crítica. Pero entre que soy un buenazo y, por encima, gallego…

2 comentarios:

Cronista dijo...

Muchas gracias :) si no es una crítica, es una entrada muy bonita. Me alegra que el blog te haya hecho pensar, y si te ha animado a escribir, me siento muy halagado. Gracias ^^

Rubén Mato dijo...

Me alegro de que te haya gustado.
Efectivamente. Me ha hecho pensar en más de un par de ocasiones y me ha animado a escribir. =)

Volveré por Madrid en breves. Ya te mandaré un mail!

Sigue asi!