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jueves, noviembre 04, 2010

Crónicas Salemitas cumple mil entradas ¡Esto hay que celebrarlo!


Y aquí va mi pequeño homenaje para su entrada número mil, que he enviado a Cronista por correo electrónico:

Para desgracia de Cronista, a quien sé que le entretiene y agrada más recibir críticas que halagos, de Crónicas Salemitas tengo más de lo segundo que de lo primero.

Hace ya un tiempo que por diferentes razones ya no leo entradas del blog tan a menudo como solía. Esto me lleva a recordar cuándo me ‘enganché’ a este entretenida bitácora, las razones por las que lo hice y, ahora que me paro a pensar, todo aquello que leí y que realmente cambió determinadas cosas en mi vida (en moderada proporción, hacer crecer el ego de periodistas y escritores debería ser un delito penado).

En diciembre hará dos años que empecé a leer a Cronista por aquí. Llegué al blog, como tantos otros, con curiosidad por aquel misterioso ‘alguien’ de Harrylatino que tanto sabía sobre el mundo de Potter y la tan sagaz manera tenía de escribir. Le di una oportunidad. Leí la primera entrada que leí por banda (no la recuerdo) y, como digo, me enganchó.

De hecho, ahora que lo pienso más detenidamente, hay pocas cosas en internet que me hayan enganchado tanto como las cosas que escribió aquí Cronista, u otros sitios a los que haya cogido tanto cariño. Vuelvo ahora a finales de 2008 en el archivo de las Crónicas y rememoro las primeras entradas que leí. Sobre el nacionalismo catalán; a principios de 2009 sobre las elecciones gallegas y vascas…

Estas entradas, que se me presentaban escritas un tono picante y atrevido, me obligaron en más de una ocasión a cerrar los puños y luego reflexionar (para, finalmente, comentar xD). Sin embargo, he de admitir que las entradas que más me fascinaban eran aquellas en las que Cronista nos contaba algo sobre su vida. Sobre un viaje a Nueva York, sobre un cambio de residencia a Madrid (Yo todavía lo leía cuando estaba en Valencia!) y lo contento que estaba por ello. También aquellas entradas en las que parecía más triste, o pesimista, o ‘chulo’. O esas otras en las que hablaba de experiencias de su infancia (como los libros de su vida). Sin olvidar las viñetas (que me encantan, y hay una que me gusta especialmente y no está en el blog).
Pero supongo que es lógico.

Os pasará con todos aquellos que leáis y que os gusten. Los lectores encontramos en las almas de esos pobres desgraciados que invierten con sus plumas algún tiempo en hacernos un poco más felices un atractivo sin igual. De hecho, me atrevería a decir que son una gran fuente de inspiración.

Fue Cronicas Salemitas la que un día me impulsó a abrir mi Libreta Grisácea. Un despropósito de Blog que nadie lee pero que a mí me sirve de mucho. Fueron algunas de las entradas de Cronista las que fundamentaron otras de La Libreta, y sobre todo fueron algunos de los demasiado pocos (nunca son suficientes) relatos escritos por él los que un día me animaron a coger mi ordenador e intentar escribir alguna cosa con sentido que viviera más que yo y, a poder ser, que tocara la vida de alguien.

Todavía estoy en ello. Pero algo es algo.

Me considero afortunado, y lo digo así de alto, de que la casualidad, internet y otras circunstancias me hubieran regalado una tarde con Cronista, en Madrid. A pesar de lo que él me había asegurado, todavía lo considero uno de los personajes más curiosos e interesantes con los que he coincidido tanto en mi vida personal como profesional y, sin ánimo de tirarme flores, sobre todo gracias a la segunda he conocido a bastantes personajes. Supongo que lo que más me sorprendió de todo fue su sencillez. O ver cómo era capaz de reconocer en su tono de voz el “estilo” de lo que leía en el Blog. O el amplio espectro de temas de conversación que parecía tener. O el detalle que tuvo al firmarme su libro de manera tan espectacular y creativa.

Siento no poder regalar a Crónicas Salemitas el mejor regalo que se le puede hacer a un escritor: una crítica. En su defecto concluyo que me lo paso bien leyéndole, y que tengo la esperanza de reengancharme de nuevo. Entretanto, espero que Croni me perdone por no hacerle ninguna crítica. Pero entre que soy un buenazo y, por encima, gallego…

miércoles, octubre 27, 2010

Amistad

A veces me gusta soñar despierto.

Que un helicóptero de enormes dimensiones e intenso ruído hace su aparición en medio de
Introduccio al Ordenament Juridic y, ante la mirada atónita de mis compañeros de clase, me obligue a dejar el lugar así de rápido: volando.

Dejo el lugar y me voy...

Hacia
tí. Hacia la ciudad dorada del enorme castillo y las infinitas callejuelas. Con destino a esa isla de sabores árabes y aroma a especias. Hacia ese pequeño parque donde se encuentra nuestro refugio y morada.

A veces me gusta imaginar que me escapo contigo.

Con tu capacidad para no juzgarme. Con tu infinita experiencia para aconsejarme. Con tu sincera habilidad de contar conmigo. Con nuestra entendedora forma de mirarnos. Con mis sagaces ojos y tus soñadoras miradas. Con los motes que me pones y los que tú siempre has tenido. Con el relajante ritmo que destilan los pasos de una mujer que vive en una ciudad embrujada y sabe cómo caminar por ella. Con el brazo que recorre mis hombros y me reconforta, y alivia las penas que en esos momento encuentran refugio en mi corazón.

Porque
siempre sueño que huyo, y cuando no quiero huir también pienso en tí, y en cómo has cambiado mi vida...

Gracias, por todo lo que ha venido y lo que habrá de venir,

Mi querida y verdadera amiga
Nadia.

viernes, septiembre 17, 2010

Familia

Amy y Eric

Desde el bajo situado en alguna calle del barrio griego de Toronto, Canadá, entro en mi blog. El sistema informático me dice que fue hace dos semanas cuando escribí mi última entrada, sobre mi estancia en el hospital.

Ese sistema debería ser revisado, debe tener algún fallo grave. No puede hacer solo dos semanas.

Desde pequeño escuché decir a los mayores que lo más importante de todo era la familia. Yo, como buen niño pequeño, asentía. Sabía que la familia era lo más importante porque me lo habían dicho, no porque lo hubiera sentido así nunca. A lo largo de mi vida, y como en tantas otras cosas, llegué a cambiar de opinión. Reflexionando, llegué a la conclusión de que para mí la familia no era precisamente lo más importante.

En dos semanas, si hago caso a ese sistema (pues parece que hayan pasado milenios), he vuelto a cambiar de opinión.

Podría intentar catalogar los millones de gestos, palabras y momentos que han hecho volcar mi razonamiento. Podría intentar explicaros cual era mi concepción de familia antes de este viaje que estoy haciendo por América del Norte. Podría explicaros por qué Amy, Franklin, Eric, Katilyn y Haley han cambiado mi vida. Podría también contaros los planes que se me han abierto en mi futuro personal y profesional aquí, tan lejos de casa.

Pero no haré nada de eso.

Tan solo os diré que sí,

Crecer en una buena familia es lo más importante para un niño.

Haley y Franklin

Amy, Katilyn y yo

viernes, agosto 27, 2010

Enfermedad y Mentira


Nunca se lo dije a nadie, pero jamás pensé que la situación pudiera adquirir aquellas dimensiones.

Los días anteriores a mi partida habían deparado, a esos enigmáticos inquilinos de la vida que son mi modesto cuerpo y mi complicada mente, unas funestas experiencias. El quirófano no hace bien a nadie. Y menos a aquellos que queremos vivir de las historias que contamos.


Mientras un celador me trasladaba en silla de ruedas (de sala en sala, de máquina en máquina), veía la vida moverse a mi alrededor (joder, qué mal están algunos). Al final, algo tan valioso para mí como mi propia persona era, parcialmente, tan solo eso: Un bizarro ingenio de hueso y músculo edulcorado al que había que reparar debido a que una de las piezas no funcionaba correctamente. Por eso yacía en aquella silla. Por eso se movía ella por mi.


Resulta, para disgusto del cirujano, que a mí lo que me frustraba habitualmente esra no tener una historia que contar, o un párrafo que escribir, o un sentimiento que mostrar. Sin embargo, en ningún lugar fui tan consciente de lo fácil que es apagar a un ser humano capaz de hacer todas esas cosas hermosas como en un quirófano, donde me pusieron en un inquietante"stand by" para reparar mis entrañas.

Entonces podrían hacer de todo. Desde abrirme en dos hasta entubarme a máquinas que vivieran por mí. Sin embargo, tan solo hacía falta que una de las piezas dejease de funcionar,para que todas esas vibraciones que sentía cada día, para que todos esos sueños que luchaba por alcanzar, para que ella, y ella, y ellos... para que todo... hiciera "pof" y se desvaneciera para siempre.


Es entonces, cuando uno se empieza a recuperar de un mal trago, que da gracias a alguna cosa por haber impedido que fuera el último. Es en ese momento que se hace una promesa:

"Nunca se lo
diré a nadie, pero jamás pensaré que la situación pueda adquirir esas dimensiones."

Departure of flight United Airlanes with destination: New York. Please passengers procceed to gate number 30

sábado, junio 19, 2010

La Ciudad Hoguera


Las adoquinadas piedras que cubrían el suelo del paseo Joan de Borbón ardían como si hubieran sido picadas en un acantilado del infierno. Un sol abrasador dejaba caer estrepitosamente sus rayos sobre el puerto de Barcelona mientras los 4 elementos restantes se fundían, derrotados, ante el apabullante poder del fuego. Debido a la ingente cantidad de luz, el cielo ya no parecía aquel mar de sueños. Ahora era más bien un desierto que le dejaba a uno sin vista si se atrevía a mirar demasiado alto.

El calor no le dejaba pensar. El fuego del astro lamía golosamente su piel y bullía su cabeza, causando que el usual placer de caminar por donde Barcelona se reverenciaba ante el mar mediterráneo resultara ser aquel día de verano una genuina prueba de resistencia.

Quería pensar, y no podía…


Quería pensar en todo lo que le gustaba hacer, pero no era capaz.

Quería pensar en lo mucho que extrañaba a su familia, pero sus ojos tan solo sabían enrojecerse.

Buscaba pensar también en su futuro, y solo lograba divisar el horizonte al final de la calle.


Se desesperaba por pensar en cómo llegar a fin de mes mientras solamente tenía el tiempo justo para cenar comida precocinada.


Deseaba pensar en cómo pintar de inspiración gráfica la desnuda pared de su habitación, pero solo era capaz de desordenarla sin remedio.


Soñaba con encontrarla a ella, y pensaba que únicamente le esperaba una fría silla de ejecutivo al llegar a casa…



Añoraba pensar, pero solo podía actuar.


Al llegar al cruce que une el Paseo Juan de Borbón con la Vía Layetana ocurrió algo. Notó esa obtusa sensación que siente uno cuando alguien le clava una mirada en la nuca. Se dio la vuelta. Un par de pasos más allá, incrustado en uno de los históricos edificios que recordaba una Barcelona más luchadora y guerrillera, un cajero. En el bordillo del cajero, un hombre descansaba su alma sobre un pedazo de cartón cuya planta daba la sensación de estar ligeramente húmeda. Su delgado cuerpo pedía a gritos un baño, y su cara, un generoso afeitado.


Fue entonces cuando aquel pobre desgraciado, cuyos zapatos parecían haber sido acribillados a balas sacó de algún lugar otro trozo de cartón en donde, con una caligrafía propia de un maestro de primaria, ardía el siguiente mensaje:


“Bienvenido al mundo real, amigo.”

Entonces, final y súbitamente, pensó.

jueves, febrero 18, 2010

Extraño aquellos días...


...En los que solía agazaparme bajo las mantas para callejear los oscuros paisajes de Londres.

...En los que decidía escapar de la realidad cada noche, inventando una mágica historia.

...En los que mi vida se reducía a un conjunto de sueños e intenciones por cumplir.

...En los que "el mapa de fontán" parecía una absurda e improbable situación.


En realidad se podría decir que mi calidad de vida ha aumentado en un 500%. Hago ejercicio cada día. Como, acorde a mi metabolismo. He superado muchos de mis complejos, he encontado el gusto a cosas que antes odiaba. Descubro cosas, personas, pensamientos, todos ellos nuevos cada día. Empiezo a conocerme. Materializo poco a poco mis sueños...


E sen embargues, hoxe,
teño morriña.


[Escrito nunha terra que, a pesares de regalarme moitas cousas, non é a miña.]

lunes, febrero 15, 2010

O.S.T

Antes de todo, pido perdón a la señorita para la cual, supuestamente, debería estar escribiendo un prometido relato. Desafortunadamente, esta noche no es el momento. Pero tranquila: Llegará.

Hace aproximadamente un año, un día un tanto especial, con un viaje de por medio, en un tren, unos segundos antes de partir… recibí una llamada. Me sacó del tren. Me llevó hasta la villa de Gracia y me metió en un teatro. Me pagó una entrada para ver la versión catalana de un musical que, entonces (y debido al idioma) no entendí.

Sin embargo, yo pensaba que sí.

Antes de aquella llamada, de aquel viaje, de aquel tren,… había tenido unos días muy intensos. Las ironías de la vida habían vuelto a meter de por medio y por enésima vez a mi bienquerido y bienodiado Hotel Reina Sofía. Los acontecimientos que habían sucedido entre las paredes de aquel acristalado edificio me tenían angustiado. Alguien se iba. Yo, me quedaba.

En realidad, sí que entendí el musical. Lo que ocurre es que lo que yo entendí de aquella obra no tenía ni el más remoto parecido con su argumento. Sin quererlo, me había hecho “mi propia película”.

Decidí que quería darle un repaso a esas canciones. Sin embargo, era totalmente imposible conseguir la versión en catalán, por lo que escogí la versión inglesa de una película basada en tal musical.

Escuché aquellas canciones hasta la saciedad. Track tras Track. Prestando atención a cada verso, a cada ritmo pero… seguía sin entender el argumento de la obra en su totalidad. Concebía partes inconexas que, en el momento en el que parecían cobrar un sentido completo… alguna palabra que no tenía cabida en mi fantasioso argumento las volaba por los aires.

Memoricé las canciones, pero nunca las supe entender en su totalidad. Hasta hoy.

Hace casi un mes, en Londres, con alguien, en una moderna videoteca… así, por casualidad, pasando título tras título... encontré la versión fílmica del dichoso musical. La versión original. La versión que en mi país no se vende. La compré. Y hoy ha sido el bendito día en que decidí verla.

Como por arte de magia, aquellas canciones que no entendía cobraron vida de repente. Cada secuencia narraba una parte de la historia, cada encuadre detallaba al máximo la situación, cada plano daba fuerza a mis queridas letras, cada movimiento del actor complementaba el track, agregaba significado. De súbito, lo entendía todo. Cada palabra tenía sentido. Cada imagen se lo otorgaba. Cada encuadre me desvelaba, por fin, el secreto de aquellos versos que tanto habían llenado mi cabeza.
Negrita
Y entonces pensé:

Qué necesaria es la BSO en nuestras vidas. Y qué bonito es contar historias.



[Escrito un día en el que me doy cuenta de que, para entender algo… no solo hace falta escuchar. Hay que ver. Y que no se puede hacer una… sin la otra.]

lunes, febrero 08, 2010

E.P.P.R

Su corazón latía con la fuerza de un motor de gasolina.
El calor se extendía por todo su cuerpo. Caminaba y sus prendas subían de temperatura; pisaba con decisión y el suelo se derretía a sus piés. Llovía, y su calor era capaz de consumir el agua antes de que ésta pudiera tan solo rozar su piel.

Y en los cristales de los edificios entre los que caminaba...
...era capaz de verse reflejada una mirada que ardía la vida con tanta pasión que, cuando alguien se acercó a él...


...le encendió para siempre.


[Triple hurra por la cafeína y la teína. Y por el duermebien, todo un descubrimiento que anula ambas]

Exploded Pieces in Process of Rebuilding

domingo, febrero 07, 2010

A veces ocurre...


...que los rayos de sol te despiertan temprano y te obligan a tener un buen día para...
...que un tren y un violín inunden de color tu mañana.

...que aprendes cosas nuevas sin proponértelo.

...que el destino te manda un mensaje al teléfono diciéndote de quedar.

...que finalmente quedas, y recuerdas viejos tiempos...
...que afortunadamente han dado paso a otros todavía mejores, con nuevas miradas....
...que, afortunadamente, también te envían mensajes por el mobil.

...que te miras al espejo por casualidad y...
...que descubres a tus ojos brillando con una inusitada intensidad.

...que prefieres la vida de estudiante a la vida de ejecutivo...
...que te demuestra día a día que es demasiado sacrificada.

...que te das el placer de 'darte el día' cenando en un italiano con una señorita...
...que cocina pizzas de sueños agridulces y momentos deliciosos.

...que Barcelona se descubre ante quien la busca y...
...que castiga a quien subestima su inmensa magia.

...que vuelves a casa de noche para mirar al cielo y darte cuenta de...


...que, hoy, todo tiene sentido.


*Se abre la ventana*


[Escrito en una Bellaterra llena de estrellas que dibujan sueños maleducados, impertinentes, quizá imposibles... pero que; por alguna razón... hoy, todos ellos... brillan.]

lunes, febrero 01, 2010

"Eso"


¿Qué es?
La sensación que se mueve entre una profunda inestabilidad y un inmesurable gozo.

¿Quién es?
Esa(s) persona(s) que día a día te recuerda(n) que existes 'por' algo.

¿Cuándo es?
Qué pregunta más estúpida. Siempre: Hoy, ahora, ya.

¿Dónde es?
En algún lugar de mi cuerpo cuyo nombre no quiero acordarme (pero situado entre el cerebro y el corazón)

¿Por qué es?
Porque cualquier momento es bueno para comenzar de nuevo a estar...

..."Eso": Bien.

¡Que no se vaya! =)
[Escrito en una 'perdedora' Bellaterra, por un momento alegre]

viernes, enero 29, 2010

Mirada


...Sus ojos, cansados y sabios como el diablo eran la puerta de entrada a un mundo que no conocía. A experiencias que susurraban versos melancólicos, a negativos que delataban momentos felices. A instantáneas fugaces, a sueños imposibles...,

...a promesas maleducadas,

a viajes hechos, a viajes "haciendo" y a viajes por hacer.

Todo aquello y mucho más se encontraba allí. Detrás de esa mirada que se metía dentro de sus pensamientos y le desarmaba, le descubría, le delataba, le advertía que no estaba solo y, por suerte o por desgracia, también le amaba.

[Escrito en una noche de estrellas inciertas e inmesurables que reflejan un futuro lleno de borrosas miradas y nuevos ojos por descubrir.]

viernes, enero 22, 2010

Momentos de Transición


Frustración narcotizada.
Ganas de conseguirlo todo... sin dar nada a cambio.
Viajes inesperados.
Ganas de huir, de nuevo, allí... ¿Para siempre?

Viajes... ¿Erróneos?
Ilusiones... ¿Dormidas?
Estrellas... ¿Alejadas?
Responsabilidad... ¿Traidora?
¿Dónde están... mis valores?


¿Qué es, Quién es?
¿Dónde?
¿Cómo?
¿Por qué?


De nuevo, de nuevo: vuelvo a buscar preguntas.

[Empiezo a pensar que estoy en fase de transición: mi vida ha dejado atrás un régimen dictatorial y, ahora, se está convirtiendo en un estado social, democrático y de derecho.]

martes, diciembre 22, 2009

Lo que la lluvia se llevó


Lluvia.
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Amante del bosque, infiel a los humanos.

Arrasa con las calles. Retumba sobre las aceras de Galicia y murmura suavemente en La Rambla de Catalunya. Vacía los parques. Emborrona la ciudad. Castiga sin piedad las almenas del castillo. Hace que te caigas y que te duela. Hace que te levantes. Que te mojes. Que te atrevas a salir. Te reta a combatir tempestivas enfermedades y a descubrir nublados paisajes. Es portadora de magia, vida y, a veces... muerte.

Nutre las raices, cuece la verdura.

Te empapa de esa amarga sensación que se mueve entre el calor que proporciona tu abrigo y el frío que se cuela entre sus pliegues. Te advierte, te sugiere, te miente. A veces es visible, otras solo llovizna. No juega, pero siempre gana. En ocasiones se la escucha venir. Otras, es silenciosa.Comienza, para..., mas siempre vuelve.

Tienes todas las de perder.
Y aun así:

¡Déjate llevar!
Camina por las calles mojadas, es un excelente ejercicio de equilibrio.


(...)Y también es vida aunque,
a veces,
como a mí me ha pasado hoy,
te roba el alma.

[Escrito en una Galicia muy conocida. La de los zapatos mojados, los interminables minutos bajo un portal y, en definitiva, la que llueve vida camuflada de recuerdos.]

domingo, noviembre 29, 2009

El Bosque


Una capa de oscuridad emboza la luz del día.Espesas pero volátiles masas de gris se funden con los blancos que, todavía, resisten en el cielo.

Abajo, en la tierra, el bosque se agita.
Tímidamente; las valientes, ancianas hojas que aguantan el pequeño vendabal susurran desde lo alto arrugados cantos a sus fieles compañeras caídas.
Éstas últimas, poco a poco, se alejan, empujadas por una presente pero invisible fuerza que semeja insuflarles vida propia.


Mientras fuera ocurre todo esto, observo cómo las gotas de lluvia castigan sin piedad los cristales de mi ventana. Me escondo bajo una manta roja y disfruto del momento haciendo lo propio: (D)escribiendo.



Escrito en una Bellaterra que; hoy, por unos instantes, ahora...
Está consiguiendo que vuelva a casa.

martes, noviembre 03, 2009

¡Basta!


Hoy es uno de esos días en los que nada ha salido bien.

Hoy
es uno de esos días en los que te apetecce gritar, para que todo el mundo se entere de tu desgracia.

Hoy
es uno de esos días en los que no dices "buenos días", al llegar. Sino "vaya mierda" cuando te vas a dormir.

Hoy
es uno de esos días en los que me siento culpable, demasiado responsable, y mal en general.

Hoy
también es uno de esos días en los que miro a las estrellas, buscando el consuelo.

También hoy, mirando, la he visto a 'ella'... mirando a otra persona.

No obstante, hoy, las estrellas deberían importarme más bien poco.

Hoy
, no soy capaz de encontrar el famoso término medio.

Tampoco hoy soy capaz de darlo... todo.

Hoy
, el pecho me oprime el corazón.

Hoy
tengo lágrimas en mi interior.

...
...
...
...
...

Y mientras hoy, todo esto está ocurriendo,
decido poner punto y final a la lista,
no solo escuchando una canción que me anime el día
sino acabando este texto.

Dijo el maestro:
"...Y escribe también sobre los malos episodios,
para no olvidarlos sin antes aprender de ellos,
para escudriñar... dónde estuvo el error.
Para no perder el norte...

Por último,
también porque,
ante determinados escenarios,
paisajes
y situaciones...

Se aprende demasiado rápido

a olvidar."


Eso ha dicho él. ¿Y tú, improbable lector...?

[Escrito en una Barcelona fría,
después de un día en el que el sol brilló... más pálido que nunca.]

sábado, octubre 31, 2009

Semana de (des)cuentos en El Corte Inglés


Otra vez era de noche.
La luna estaba llena, aunque yo todavía no lo sabía.

Las calles de Barcelona se me antojan diferentes cada vez que me propongo descubrir sus oscuros recovecos y sus ostentosas obras públicas.

Hoy, en concreto, la esquina de Ronda Universidad con Paseo de Gracia era un completo y total hervidero de gente. Miles y miles de personas, algunas en solitario, otras en grupo, iban y venían de un lado para otro. Algunas estaban esperando... algo (a alguien, probablemente). Otras caminaban con decisión, exhibiendo una cara que, más que segura, daba la sensación de estar narcotizada.

Bolsas y bolsas iban de arriba a abajo, de abajo arriba;
De izquierda a derecha,
De derecha a arriba
de arriba a izquierda,
De izquierda al hombro del pobre chico que está caminando con la mirada perdida

que, por cierto,

soy yo.

-Disculpe, eh?

Es curioso cómo un roce a tan corta distancia puede encontrarse al mismo tiempo a miles de millones de años luz.
Está claro: A pesar del insignificante dolor que me produjo la bolsa de aquella señora, no le acabé dando mayor importancia al asunto. Aquella mujer, al igual que el golpe de su bolsa, se encuentran demasiado lejos de mí como para que yo me preocupe por la desintencionada ofensa.

Me aparté (Quién no lo haría), dejándome caer sobre la esquina donde se encuentra la puerta 'norte' de El Corte Inglés, recoveco bullicioso por excelencia y punto de encuentro para emos, gays y otras estratificaciones de la sociedad catalana.

Allí, en medio de la gente, veo a dos personas acercarse. La mirada de una de ellas me hiere. Los ojos de su acompañante me inquietan. No hace falta que me den con una bolsa, ésta vez.
Sé que 'algo' ocurre, y mi interior empieza a llenarse de dudas, hipótesis y sentimientos encontrados.

Curiosamente, a estas dos chicas las sentí mucho más cerca que a aquella señora que me había dado con su bolsa (de Zara, por cierto) cuando, al contrario que ella, ni siquiera me habían tocado.

Casi sin dirigirnos la palabra, caminamos hacia la estación de tren. Faltaba un minuto para que saliera. Corrí. Pasé el billete por la máquina. Mis piernas, que últimamente hacen bastante ejercicio, bajaron las escaleras en un tiempo record. Ellas también lo consiguieron.

Entramos,
había demasiada gente.

Nos quedamos de pie.

Una, en una esquina;
la otra, en otra esquina (con su mp3)
y yo,
todavía dudando,
me arrojé sobre la última esquina libre del vagón.

Me sentí dolorosamente lejos de ellas.

Pasaron minutos,
llegamos,
Ahora sí: ví la luna llena,
caminamos,
y al llegar al punto en el que, o seguíamos juntos, o nos separábamos, un comentario mío hizo que toda aquella distancia quedara evidenciada en las hipótesis revosadas de mi amiga. Dicho de otra manera y hablando en cristiano: Empezamos a discutir.

Ella se enfadaba,
yo callaba, evadía responder en aquellas condiciones, en aquella tensión tan grande.

Cuando uno escribe es porque pretende contar algo. Aquí va lo mío. O lo no mío.

Entonces recordé una frase que, casi sin querer, dijo un día Felix: "Nos pasamos una gran parte de esta vida comprobando a qué distancia estamos del otro."

Dios mio, Felix,
Qué trabajo tan grande.


Dime, improbable lector de este blog,
¿A qué distancia estoy... de tí?

Puc


He abierto el navegador.

He ido al escritorio de blogger.
He clickado en "nueva entrada"...

...Pero cuando me disponía a escribir,
apareció una estrella de la nada.


Disculpen las molestias.
Se me ha olvidado lo que iba a decir.

*


viernes, septiembre 04, 2009

Polonia: Bandera, Escudo, Himno y... Enseñanza


El filósofo y teórico de la cultura Stainslaw Brzozowski escribió en su Diario el 21 de Diciembre de 1910:

<<¡Señor! qué dificil resulta hoy ser polaco: querer pensar, querer trabajar.>>

Hoy, 99 años después, un español piensa lo mismo. Y añade:

(...), querer amar.






Escrito en mi nueva Barcelona. En un Septiembre de sentimientos reencontrados: soledad, periodismo, compañía y... decisiones.

miércoles, septiembre 02, 2009

Despedida(¿?)


Son las 6:52 AM del 2 de Septiembre de 2009

El Martes, 7 de Julio, aterricé en el Aeropuerto de A Coruña a las 08:52 después de un año entero estudiando en Barcelona.

El Viernes 31 de Julio le llegó el turno al país que, en esta ocasión, me abrió sus puertas y me dejó ver lo que hasta ahora me había escondido, "mi" Reino Unido.

El Lunes 5 de Septiembre aterricé en España de uevo. Esta vez, en el modesto aeropuerto de Santiago.

Tras una semana de descanso,

Hoy, 2 de Septiembre de 2009, a las 09:25 AM, el vuelo JK 6462 de la aerolínea Spanair me llevará de vuelta a Barcelona.

Hay quien resume sus vacaciones así: en fechas, datos y fotos.
Yo, este año, he aprendido a contarlas con una sencilla palabra:

Vosotros

viernes, agosto 28, 2009

Encuentro


En una noche tranquila, el maestro y su discípulo estaban sentados en un tronco de árbol. No hacía demasiado frío. El lago que los escudriñaba, en este idílico paraje, reflejaba ese día una imagen muy llamativa.... un cielo lleno de estrellas.

Ambos obserbaban el poblado firmamento con ojos muy atentos.
De repente, el alumno se levantó. En su faz se adivinaba una expresión triunfante.

-Maestro, creo que la he encontrado.
-¿Tu estrella?
-Si. Ayer la ví y me pareció hermosa. Hoy la he estado observando, y me parece atractiva. Anteayer también nos estuvimos haciendo compañía, y me sentí extrañamente bien. Estoy totalmente seguro. Es ella. Sin embargo, una duda recorre mi interior: ¿Cómo la alcanzo?
-Camina
-Pero está muy lejos, maestro...
-Sin esfuerzo no se consigue nada. Camina.
-¿Y cómo puedo saber que, al llegar, ella me aceptará?
-Caminando.
-¿Y si me rechaza?
-¿Por qué lo iba a hacer? Os habéis mirado, os habéis observado, habéis pasado tiempo juntos y ámbos parecéis a gusto, pues ella sigue apareciendo cada noche.
-Yo no estaría tan seguro. Quizá solo... le guste verme.
-Ciertamente, ese es el caso.
-¡Maestro!
-Alumno... las estrellas son entes muy misteriosos. No hagas planes. Mientras ella siga apareciendo cada noche, mientras te siga observando, mientras paséis horas conversando silenciosamente... ella seguirá siendo tu estrella.
-Discrepo. Podría estar mirando a otro. ¿Qué haría, entonces?
-Como siempre, caminar.
-¿De nuevo?
-Si, cuando un camino falla, siempre hay otro.

...

-¿Y si... es... ella?
-Entonces lo tendrás todo, para siempre.


Entonces el alumno comenzó a caminar. Y el maestro rió silenciosamente con su estrella.